¿Alguna vez te has detenido a pensar en todo el valor que tiene el trabajo en el hogar y cuánto de ese trabajo recae sobre las madres?
Muchas de las acciones que realizan las madres a favor de sus hijos, hijas y demás familia quedan en la esfera de lo privado, es decir, en el seno del hogar y a veces sin siquiera sospechar del altísimo impacto que tiene este rol en la vida pública, “allá afuera”, donde acontecen las decisiones, las relaciones, el trabajo, la economía y la vida en sociedad.
Este no es un tema menor, los cuidados y la crianza son dos de los trabajos más importantes para sostener la vida, pero también las sociedades y las economías en las que vivimos y son, en su mayoría, las madres las que se encargan de estas responsabilidades. Va más allá del amor y la entrega, se trata también de una responsabilidad asignada tradicionalmente a las mujeres y madres, pero que debería ser una responsabilidad compartida.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) correspondientes a la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del II trimestre de 2026, muestran que la tasa neta de participación de las mujeres fue de 42,9% y la tasa de ocupación de 39,8%, ambas por debajo del 50% y significativamente inferiores a las registradas para los hombres (66,3% y 61,7%, respectivamente). 1
Estos datos permiten plantear la hipótesis de que existen factores que limitan que más mujeres puedan tener empleos formales y tener independencia económica, entre estos factores podría encontrarse la distribución desigual de las responsabilidades de cuido y del trabajo doméstico no remunerado, que continúa recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres.
¿Por qué hasta el día de hoy nos preguntamos si cuidar y criar es un trabajo?
Reconocemos que los cuidados y la crianza tienen un valor fundamental en el desarrollo de las personas, especialmente en su infancia y adolescencia, pero también lo tiene en el funcionamiento de las familias, las comunidades, las economías y otras esferas sociales.
Preparar el almuerzo, apoyar las tareas escolares, cuidar de un niño cuando está enfermo, recordar las fechas de las citas médicas, recoger a la hija del colegio, escuchar, acompañar en momentos de duelo o tristeza, son solo algunas de las muchas tareas que requieren de tiempo, dedicación, energía, presencia y que mayormente recaen sobre las mujeres y madres y aunque son tareas del hogar, no significa que no tengan valor económico y social.
Lo importante no es solo reconocer este trabajo sino reafirmar que en los cuidados y la crianza debe existir corresponsabilidad y esta puede verse de la siguiente manera:
Es un buen momento para reflexionar sobre el aporte de las madres y reconocer que su trabajo contribuye de manera significativa al bienestar y desarrollo de nuestras sociedades.